Hola queridas almas penantes..

Nueva presentación más tierna y el mismo contenido perturbante...

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martes, 14 de enero de 2014

CRIMEN PERFECTO NO HAY



Felicidad, un estado de ánimo que se produce en la persona cuando cree haber alcanzado una meta deseada. ¿Saben qué? Yo no sé qué es la felicidad, lo más cercano que estoy relacionada al término es la definición del diccionario.

Me encontraba sola en casa, las niñas estaban estudiando, como de costumbre; todo era normal, tan monótono. Fui a la cocina sin saber qué la libertad que deseaba estaba a punto de ocurrir. Tomé un vaso con café caliente y justo en el instante en el que lo pose sobre mis labios sentí varios golpes muy fuertes en mi cabeza. La taza cayó en cámara lenta y se quebró en mil pedazos. Mi visión se oscureció y me perdí en mi dolor. ¿Qué más puede sucederme?, ¿Ya no he sufrido suficiente? Supongo que en ese momento morí. Algunas personas creen que cuando se muere, el alma y el cuerpo quedan conectados, algo así como en un limbo; pues es cierto, yo podía observarme tirada en el suelo, acostada sobre una charca de sangre roja que manchaba rápidamente mi blanco atuendo, y seguía sintiendo aquel dolor interminable que aquejaba mi insufrible alma.

Esa persona que me estaba causando daño me arrastraba rápidamente para ocultarme. Pude observar cómo fue capaz de destrozar mi figura utilizando aquel cuchillo helado. Fueron interminables las puñaladas que propino sobre mi rostro y cuerpo. ¿Será que en mi subconsciente alguna vez desee que esto pasara? Yo pensaba en mis hijas, cada vez que el atacante arremetía seguidamente contra mí. No fui capaz de ver más lo que me hacia, pero sentía que era algo macabro, mi salvación, mi perdición. Lo que ese hombre estaba haciendo contribuía considerablemente en ese camino para evitar aquella pesadumbre que atormentaba mi cruel vida. Me resigne y simplemente me perdí del momento.

La entidad de investigación de la fiscalía encontró mi cuerpo en algún cañaduzal de la zona de Ibagué. Según lo que pude entender, mi cabeza fue lo primero que encontraron, estaba totalmente destrozada por las 57 puñaladas que me habían propinado. No ha muchos kilómetros del sitio, encontraron más bolsas con lo que serian mis manos, mi torso, mis piernas en las mismas condiciones. ¿Qué mente atroz pudo haber sido capaz de legitimar tal masacre? Las investigaciones comenzaron, los criminalistas trabajaban para reconstruir mi identidad, creo haber escuchado comentarios sin esperanza que mencionaban de mí “el crimen perfecto” , pero algo que no saben los asesinos es que el crimen perfecto no existe y que tarde que temprano el karma se paga. Las investigaciones siguieron, determinaron que mi agresor tenia conocimientos previos en criminalística o ciencias judiciales, porque fue muy preciso a la hora de borrar mi identidad, mi cara destrozada, mi huellas digitales borradas, mi tercera y cuarta costilla extirpadas, al igual que mis prótesis de silicona, ¡Vaya! Aquella persona de verdad no quería ser dictaminada por sus hechos. ¡No quería que supieran que era yo!



Días después un juez en Ibagué, condenó a 33 años y nueves meses de cárcel al coronel operativo de la policía José Joaquín Aldana por mi asesinato. Siempre fue el principal sospechoso, nunca me lo imagine, pero díganme, ¿Por qué habría de desconfiar de mi marido?

Basada en hechos reales.

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