Hola queridas almas penantes..

Nueva presentación más tierna y el mismo contenido perturbante...

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domingo, 31 de marzo de 2013

Y LA MUERTE DIJO: LUJURIA,CAMINA CONMIGO.


Los padres de Alan decidieron dejar solo al niño en casa para tener una noche de pasión. Ellos sabían que su hijo era lo bastante grande para quedarse solo en casa pero lo bastante pequeño para que él supiera algo sobre el tema del sexo.
El chico estaba muy emocionado, pues era la primera vez que lo iban a dejar en casa sin cuidado de nadie. Entre sus planes inmaduros tubo intenciones de quedarse despierto hasta tarde y comer muchas golosinas, sin pensar que por andar fuera de la cama podrían sucederle cosas atroces.
Ya eran las 11.48 pm y el niño estaba cumpliendo su cometido; tirado en la sala, frente a su pequeña mesa de noche llena de todo tipo de frituras, el disfrutaba de su velada pero luego de un rato el pequeño se sintió acorralado y decidió llamar a sus padres.

....RING RING.
 - Hola. Contesto la madre agitada.
 - Mami, tengo miedo. ¿Ya casi llegan?
- No mi cariño estoy ocupada hablamos luego.     Le dijo la madre que estaba a la mitad de una faena, gracias al viagra que se había tomado su marido.
- Alguien me observa desde la ventana.    Alcanzo a balbucear Alan después de que su madre colgó el teléfono.

En llanto el pequeño corrió a buscar un refugio seguro pero tan solo logro ubicarse al lado de la nevera. Asustado escucho con claridad como unos pasos entaconados se acercaban rápidamente. Alan cerró sus ojos fuertemente y sintió como unas uñas le rozaban su carita llena de lágrima, seguido el niño escucho una suave vos melodiosa que le decía: -no es culpa tuya, fue la relación de tus padres. Espera un segundo y podrás volar como un ángel.     El niño la miro y se encontró una joven con una máscara de un tenebroso carnero, sus gritos de infortunio quedaron ahogados en el silencio de la penumbrosa noche.


A la madrugada los padres de Alan llegaron a la casa y descubrieron una grotesca composición de las tripas y sesos de su pequeño hijo. La sangre cubría todo el lugar, ésta relucía brillante y fresca sobre los caramelos del su hijo y en el centro de la perturbante obra se encontraba una nota escrita en caligrafía roja que decía: "por  egoístas deseos carnales se pierde lo que más amas"

La madre al ver la escena solo pudo gritar entre llanto -¡Noo! ¿Qué clase de alma retorcida podría hacerle esto a mí bebe? Mientras el padre, con cara de frustración, veía la escena y recordaba el rostro de una amante a la cual no hace mucho tiempo le había dicho la misma frase que estaba entre lo que  quedaba de su hijo.

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